¿Qué será del Lago Victoria?

¿Qué será del Lago Victoria?

“El lago Victoria está perdiendo la batalla de la vida. Por desidia, corrupción o inconsciencia una de las fuentes de agua dulce más grande del mundo está desapareciendo como tal, víctima del calentamiento global, de la contaminación y del envenenamiento de sus aguas”.

Ecoticias.com 16/09/2015

El lago Victoria

En el centro-oriental de África, en una depresión natural de apenas 82 m de profundidad en su cota mayor, se halla el lago más grande de toda África y la segunda masa de agua dulce más grande del planeta: es el lago Nyanza o Ukerewe en el idioma suahili, conocido como lago Victoria desde que en 1858 el explorador británico John Hanning Speke descubriera su existencia y le diese su nuevo nombre en honor a la reina Victoria. Este lago se formó hace entre 250 y 750.000 años y es la fuente de suministro del mayor afluente del Nilo: el Nilo Blanco, el único que sale del lago. La extensa superficie del Lago Victoria, unos 69.000 km2 está repartida en 3 países: la mitad septentrional pertenece a Uganda, la mitad meridional a Tanzania y parte del sector nororiental a Kenia.

       

La evolución más espectacular de los cíclidos se ha dado en África, en los lagos Malawi, Tanganica y Victoria. En este último evolucionaron varios centenares de especies con sutiles variaciones en sus hábitos de vida que se reflejaron en diferentes morfologías. Lo realmente sorprendente es que según un estudio de su ADN mitocondrial, todas estas especies descenderían de un solo ancestro común, un pez que podría parecerse al Haplochromis elegans que existe hoy en día; otro estudio geológico más reciente apuntaría a que el lago Victoria debió haberse secado por completo durante la última glaciación, por lo que estas especies tendrían más de 12.500 años.

Los cíclidos que habitaron el lago Victoria fueron clasificados en el género Haplochromis por Haplochromis Ecology Survey Team (HEST) de la universidad holandesa de Leiden, que en los años 80 del siglo XX introdujo una sistemática según grupos tróficos, en otras palabras, según el tipo del alimento recogido. Los Haplochromis son peces relativamente pequeños, con diversas coloraciones, presentan la misma forma y son incubadores bucales: los machos cavan pequeños hoyos en el fondo para que las hembras depositen los huevos, el macho los fertiliza y la hembra los recoge para incubarlos en la boca. La hembra es la encargada de cuidar a los alevines, a los que no libera hasta que  son capaces de nadar libremente.

En el lago Victoria se llegaron a clasificar más de 300 especies endémicas de cíclidos, aunque se estima que existen más de 500 especies diferentes, lo cual representa una diversidad excepcional a escala planetaria. Sin embargo, casi 200 de estas especies se llegaron a considerar extinguidas, aunque se encontraron colonias en charcas o lagos satélites al Victoria, por lo que se está intentando su repoblación. En un principio se intentó su reproducción en cautividad pero el índice de hibridación era demasiado alto y daba como resultado ejemplares distintos a la especie, así que actualmente se está llevando a cabo un programa de recuperación y repoblación utilizando el lago Nawampasa, un lago satélite situado al Norte del lago Victoria, como piscifactoría natural.

¿Qué le pasó al lago Victoria?

A mediados de los años cincuenta los ingleses colonizaban aún estas tierras africanas y en contra del criterio científico de aquel entonces soltaron 25 ejemplares de perca del Nilo (Lates niloticus) en el lago. La finalidad era comercializar su carne, muy apreciada en Europa, sin tener en cuenta las consecuencias de lo que representaría esta decisión a medio-largo plazo. Este hecho fue clave en el proceso de transformación de los ecosistemas del lago Victoria.

La perca del Nilo

La perca del Nilo es un pez de la familia Latidae que puede llegar a alcanzar 2 m de longitud y 200 Kg de peso. Es originaria de Etiopía. Fue introducida en el lago para que se alimentara de los peces de pequeño tamaño y de los cíclidos del género Haplochromis, que en aquel entonces eran abundantes pero no se explotaban comercialmente, y se querían sustituir por peces más grandes, de valor comercial más elevado.

                      

                                                                                                 Lates niloticus (Perca del Nilo)

Después, los tres gobiernos de la región, Kenia, Tanzania y Uganda, promovieron el uso de la pesca de arrastre en el lago y fue entonces cuando grandes empresas pesqueras extranjeras, al ver el posible valor económico del lago, construyeron grandes instalaciones en sus orillas para comercializar la carne de la perca y grandes embarcaciones con sus modernos equipos convirtieron la pesca tradicional de los habitantes del lago, utilizada durante miles de años, en un verdadero saqueo.

El efecto de estas decisiones comenzó a notarse unos 20 años después, cuando se produjo la gran explosión en la población de la perca en el Nilo. Hasta 1970 se extraían del lago unas 100.000 Tm de pescado, de las cuales solo unas 1.000 eran de perca, pero en 1990 las extracciones aumentaron hasta las 500.000 Tm anuales, de las que 325.000 eran de perca. La perca del Nilo se había adaptado perfectamente a su nuevo entorno y fue devorando gran parte de las especies endémicas del Victoria de tal manera que se perdieron la gran mayoría de estas especies, mientras que algunas pocas supervivientes solamente se encuentran hoy en acuarios particulares en cautiverio.

La introducción de la perca del Nilo en el Lago Victoria es uno de los ejemplos más citados para explicar los efectos nocivos que las especies invasoras pueden tener en los ecosistemas; es el ejemplo más claro de cómo las malas decisiones de personas que no tienen ningún conocimiento sobre las riquezas naturales y la importancia del mantenimiento de un ecosistema, y que solo se mueven por intereses económicos, acabaron con más de 200 especies endémicas de Haplochromis además de con otras muchas especies, que o han desaparecido ya o están en grave peligro de extinción.

La invasión del Jacinto de agua.

Más tarde, en 1989, se detectó la presencia de una planta que no se había visto nunca antes en el lago Victoria, el Jacinto de agua, originaria de Ecuador. No se sabe cómo llegó esta planta al lago, pero el hecho es que al no haber barreras naturales que impidieran su extensión, esta planta acuática se continúa extendiendo hoy en día como un denso manto verde con una rapidez excepcional: una sola planta puede cubrir 100 metros cuadrados en unos pocos meses, reduciendo el nivel de oxígeno del agua e impidiendo el paso de la luz del sol, a la vez que la navegación en el lago. El Jacinto de agua asfixia a los peces y plantas autóctonas que sirven de alimento a muchas de las especies habitantes del lago y que se encargan, a su vez, de mantener el equilibrio biológico. El Jacinto de agua favorece también la reproducción del mosquito de la malaria y de otros parásitos.

                          

La contaminación de las aguas

Otro grave problema que afecta en sobremanera al Lago Victoria son los millones de litros de residuos y de vertidos industriales que llegan cada día a sus aguas sin ningún tipo de control ni tratamiento. Estos vertidos envenenan día a día las aguas del lago, elevan el contenido de nitratos y fosfatos que favorecen un mayor crecimiento de las algas. Éstas absorben el poco oxígeno del agua provocando que las especies más sensibles a los cambios desaparezcan. Las algas que se mueren van al fondo del lago, donde se descomponen generando sulfuro de hidrógeno que contribuye al envenenamiento de las aguas por falta de oxigenación y hace que en algunos sitios el olor a huevos podridos resulte insoportable. El lago se ha convertido en un vertedero de desechos humanos y otros muchos productos contaminantes y esta situación amenaza además a la supervivencia de muchas personas, en especial a las que viven en las comunidades más pobres de Kampala, la capital de Uganda.

                            

El descenso del nivel de las aguas

El Lago Victoria es muy vulnerable a los cambios climáticos ya que su mayor aporte, un 80%, proviene de la lluvia y del rio Kagera; los demás afluentes son de un caudal muy exiguo. Debido al cambio climático la temperatura del lugar ha aumentado, la cantidad de lluvias disminuido y el nivel de agua del lago ha descendido. La construcción de las represas ubicadas río arriba, las de Nalubale y Kiira y la situada en la cascada de Bujagali, en Uganda, para la producción de electricidad, han provocado también una mayor disminución del volumen de agua en el lago.

El agotamiento de los recursos

Además de la pesca de arrastre, otro de los principales problemas del lago son los métodos ilegales de pesca que se practican en las regiones a su alrededor. En Uganda, los pescadores utilizan las redes conocidas como "kokota" que atrapan peces de todos los tamaños, incluidos algunos que luego no se consumen y cuando esas redes dejan de utilizarse, se lanzan al agua, lo que contribuye a la contaminación ambiental. Además, los ugandeses pescan en todas direcciones, los peces están permanentemente huyendo y cuando un pez sufre estrés, no pone huevos, por lo que, además de los otros peces del lago, también la población de perca ha disminuido drásticamente.

El dragado del lago

Según un reciente artículo publicado por Noticias alternativas de África, en Uganda “una embarcación dragará canales de navegación en el lecho del lago para abrir vías fluviales en él, una medida que se espera que abaratará los costes de los transportes de mercancías por carretera, ya que  “si se utiliza mucho el transporte fluvial se ahorrará mucho dinero”. Uganda, Kenia y Tanzania ya han formado una asociación comercial para promover el uso del lago Victoria a fin de reducir el tráfico de las carreteras y de garantizar que los puertos de los países manejen más bienes.

El dragado del lecho del lago consiste en la destrucción del mismo lecho, ya que se trata de la extracción de rocas y sedimentos para aumentar la profundidad, lo cual contribuirá un poco más a la aniquilación del ecosistema del lago. Además, el aumento de la navegación  provocará una mayor contaminación de sus aguas por el uso de combustibles fósiles para la propulsión de las embarcaciones. Una vez más priman los intereses económicos sobre la conservación del entorno natural.

Construcción del barco que dragará el lecho del lago Victoria

¿Cómo poner solución a la situación actual del lago Victoria?

Para poner solución a esta situación son muchas las diferentes iniciativas que se han estudiado, planteado y propuesto como posibles medidas a llevar a cabo: Se podrían instalar en el lago plantas depuradoras, limpiar las aguas del lago, especialmente de los contaminantes de la agricultura. Se podría crear una legislación concienzuda con la conservación del lago, regulando las actividades que se llevan a cabo en sus riberas, así como las aguas que se vierten al mismo.  Se podrían declarar ciertas zonas del lago como zonas protegidas, prohibiendo la pesca para permitir la regeneración de las reservas del lago. También se podría regular el uso insostenible de las grandes áreas de humedales, factor que se genera a causa de las intensas actividades agrícolas y ganaderas que comprometen seriamente la capacidad de recuperación del lago. Se podría desarrollar una política pesquera que estableciera controles y límites en la pesca orientada a la exportación para poder así paliar las necesidades alimentarias de las poblaciones locales. Se podría crear un reglamento de coordinación para las empresas pesqueras instaladas en los tres países colindantes al lago, homogeneizar los controles y regularizar el sector, etc, etc.

Pero poco se puede hacer en realidad para ayudar a cambiar la situación del lago Victoria, ya que la toma de decisiones está en manos de gobernantes y, debido a intereses económicos y a la descomunal corrupción en muchos países africanos, las actividades ilícitas que dañan el lago continúan quedando impunes hoy en día.

Con todo lo expuesto podemos deducir, o más bien afirmar, que el futuro del Lago Victoria y sus especies de cíclidos es muy poco esperanzador, si no imposible, y que el lago Victoria, efectivamente, está perdiendo la batalla de la vida, por desidia, corrupción e inconsciencia. Solamente queda esperar que la comunidad científica y política internacional, medie para su conservación.

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