Mantenimiento y limpieza del acuario

Un buen mantenimiento del acuario es esencial para la vida de los peces. Los cambios parciales de agua son una de las tareas de mantenimiento más importantes e imprescindibles para la salud del medio en el que viven nuestros peces y el acuarista debe ser constante y realizarlos regularmente.

Existen diversas maneras de eliminar el exceso de nitratos en el agua del acuario. El método más efectivo es hacer regularmente cambios parciales de agua acompañados del sifonado del sustrato. La cantidad y la frecuencia con que se deben realizar estos cambios, dependerá de la cantidad de deshechos en el acuario y también de la sensibilidad de los peces. 

Los grandes cambios parciales de agua no solamente son beneficiosos para la salud de los peces, sino que muchas veces pueden inducir su comportamiento reproductor. Los criadores pueden utilizar este simple estímulo con casi todas las especies, incluidas las de los lagos africanos y los discos.

Nunca se debe cambiar la totalidad del agua porque se producirá un cambio brusco de sus parámetros químicos que estresará demasiado a los peces, pudiendo causar su muerte. Para decidir la cantidad y frecuencia de los cambios se debe comprobar la calidad del agua con los test. Si el acuario es nuevo se tiene que controlar, como mínimo, el amoniaco y también los nitritos. En un acuario maduro o ya ciclado conviene controlar la cantidad de nitratos y no debería cambiarse más de una tercera parte del agua en 24 horas, por lo general se cambia el 25 – 30 % cada siete o diez días. 

Hábitat natural. Lago Tanganica.

Recuerda desconectar el calentador del acuario cuando realices un cambio de agua. Si el nivel de agua desciende demasiado, el tubo del calentador puede sobrecalentarse y seguramente se romperá cuando entre en contacto con el agua nueva más fría. 

Antes de utilizar el agua nueva en los cambios, es una buena idea comprobar sus cualidades químicas. Los distribuidores de agua frecuentemente la endurecen con cal cerca de la fuente de bombeo haciéndola más alcalina, de forma que las tuberías no resulten afectadas por su acidez natural. El agua que sale del grifo puede tener un pH de 7,9, pero si es muy blanda, no tendrá capacidad tamponadora y el pH bajará, dañando a los peces. Puede que sea necesario primero poner el agua en un recipiente para dejarla reposar, o filtrarla con un filtro biológico (por ejemplo una esponja) antes de usarla. 

Es también muy importante controlar la temperatura del agua. Si el agua que se va a introducir en el acuario está muy fría será necesario calentarla para que la temperatura del acuario no baje demasiado. Un cambio radical de la temperatura podría generar problemas de salud en los peces o enfermedades como el punto blanco. 

El agua se debe echar en el acuario poco a poco para no revolver el sustrato ni molestar demasiado a los peces. Una opción para reducir el estrés es apagar la luz mientras se realiza el cambio.

Finalmente, se deberá tener en cuenta que al extraer agua del acuario se eliminan un gran número de bacterias nitrificantes y lo mejor es sustituirlas. Estas bacterias se pueden adquirir en cualquier comercio especializado, es un producto muy útil que servirá para repoblar la colonia de bacterias del acuario cada vez que se realiza una limpieza.

Es necesario retirar rápidamente los restos de partes muertas de plantas y otros residuos visibles como la comida sobrante, que generan amoniaco. No se debe esperar a realizar la limpieza del acuario para recoger estos restos, lo mejor es hacerlo en cuanto se detecten.

Utensilios para la limpieza del acuario

De vez en cuando hay que limpiar los cristales para eliminar restos de algas y cal. Cuanto más tiempo dejemos que se desarrollen las algas, más difícil será después eliminarlas, lo mismo ocurre con la cal. Se puede utilizar una esponja, un guante de limpieza para cristales o un rascavidrios cuando sea necesario. El utensilio más popular y utilizado es el imán limpiacristales. Es aconsejable para acuarios pequeños o medianos. Una mitad se coloca dentro del acuario y la otra mitad por fuera. Al mover la parte de fuera por el cristal arrastra la otra mitad por el interior y limpia así el cristal por la parte interior del acuario. Las rasquetas limpiacristales son aconsejables para acuarios más grandes y para limpiar la parte trasera, ya que como suelen estar pegados a la pared no hay hueco para poder pasar el imán limpiacristales. Existen multitud de modelos con mangos de diferentes medidas según el tamaño del acuario.

Los utensilios que se utilicen, como esponjas, guantes, cubos, sifón, etc., deben ser específicos para el acuario y no deben haber estado en contacto con productos químicos, que puedan intoxicar el agua de los animales. Para el exterior del acuario se puede utilizar la misma técnica que para el interior o una solución de agua con vinagre como método más casero, pero no es aconsejable limpiar con limpiacristales con aerosoles.

La limpieza del filtro se realiza solamente una vez al mes o cuando el caudal de agua baje considerablemente, pero nunca al mismo tiempo que se realiza el cambio parcial de agua, sino siempre con una diferencia de 1 a 2 semanas. Lavar las piezas solamente con agua templada extraída del acuario para evitar eliminar las bacterias que pueblan el filtro; aclarar y escurrir cartuchos y esponjas filtrantes; renovar los materiales filtrantes, pero entremezclar siempre de nuevo aproximadamente 1/3 del sustrato usado y colonizado con bacterias. Se puede también cambiar la turba y el carbón activo del filtro en este momento.

La decoración también debe limpiarse de vez en cuando. Si está muy sucia hay que sacarla y dejarla en remojo en una solución blanqueante, lejía por ejemplo, para eliminar los restos de algas y suciedad que pudiera tener. Posteriormente se deberá pasar por agua hirviendo y dejarla secar al aire antes de volver a colocarla en el acuario.

Limpiar la decoración cuando sea necesario

Sifonado del fondo de un acuario

En el sustrato y debajo de las piedras del acuario se acumulan también los desechos orgánicos de los peces. Si solo cambiamos agua estaremos dejando el suelo lleno de desechos que a la larga aumentarán los nitratos del acuario. Un buen sifonado semanal, a la vez que se aspira el agua que cambiaremos, es fundamental para la correcta limpieza de nuestro acuario, de esta manera se retiran las heces de los peces y los restos de comida acumulados en el sustrato.

Para extraer el agua del acuario se puede utilizar un aspirador de fondo o sifón. Es un aparato muy simple y sencillo de utilizar que limpia el sustrato del acuario a la vez que extrae el agua. Consta de un tubo transparente conectado a una manguera flexible de plástico y se puede encontrar en cualquier comercio especializado. Se debe tener cuidado de no remover en exceso la grava para no levantar demasiada suciedad, que quedaría suspendida en el agua. 

Esta labor de mantenimiento es básica para el correcto funcionamiento del acuario, y sólo en los casos concretos de acuarios muy plantados, con plantas tapizantes, acuarios con una gran cantidad de fauna viva en el sustrato, acuarios con un sustrato de gránulo muy fino, etc, no será necesario, o conveniente, realizarlo.

Los acuarios muy plantados no necesitarán el sifonado

El funcionamiento del sifonador es muy sencillo. Se coloca un cubo a una altura inferior a la del acuario, se introduce la campana del sifón en el acuario y succionamos durante dos segundos por el otro extremo de la manguera hasta que sale el agua y colocamos la manguera en el cubo. El agua comenzará a fluir sin problema y podremos empezar a sifonar introduciendo el sifón en la gravilla, removiendo y consiguiendo así extraer del fondo todos los desechos junto con el agua del acuario. La campana del sifón hace que por un efecto de corrientes, la grava o sustrato haga una especie de centrifugado que ayuda en la limpieza y evita que el sistema la succione.

Es aconsejable realizar la limpieza del sustrato o sifonado semanalmente para evitar que la acumulación de residuos suponga un esfuerzo extra para el filtro y evitar la acumulación de nitratos. 

Cuando el acuario es pequeño, sifonar un par de cubos de agua puede ser suficiente, pero para acuarios grandes es interesante disponer de un sifonador con llave de paso que se pueda conectar a una manguera y sifonar directamente al inodoro, desagüe, etc., lo cual hará la tarea de la limpieza del sustrato mucho más rápida y cómoda y nos evitará tener que cargar con cubos llenos de agua de desecho.

Una simple botella de plástico puede servir como campana para el sifonado

Para volver a llenar el acuario, y si este es muy grande, será conveniente tener un bidón grande para dejar reposar el agua durante al menos 24-48 horas. Se debe controlar que la temperatura del agua sea la misma que la del acuario, añadir el anticloro y después de unos minutos ya se puede rellenar el acuario con la ayuda de una bomba o manguera pequeña.

La forma de proceder al cambio de agua dependerá mucho del tipo de agua del que se disponga en el lugar donde se vive. Hay lugares en los que el agua contiene poco cloro y es de buena calidad donde se puede incluso llenar el acuario directamente del grifo, solamente adecuando la temperatura. Pero para ello primero se deberán conocer las cualidades del agua disponible en nuestra localidad. 


 

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