La filtración del agua del acuario

¡Ningún otro ser vivo depende de las características del agua tanto como los peces!

En la naturaleza los peces tienen la posibilidad de emigrar en busca de aguas en mejores condiciones, pero en un acuario será el acuariófilo quien deberá extremar los cuidados para mantener la calidad del agua en las mejores condiciones para sus habitantes. El agua de nuestro acuario deberá ser limpia, cristalina, y mantener siempre los parámetros de dureza y pH más convenientes para la especie que se haya decido mantener.

Los peces adultos y sanos, si están alimentados correctamente, producen gran cantidad de residuos. En el lago los desechos de los peces se diluyen inmediatamente en grandes cantidades de agua, generalmente en movimiento, y el proceso natural de nitrificación purifica el agua continuamente. En el ambiente cerrado de un acuario, la aireación y la filtración, junto con los cambios parciales de agua, son partes fundamentales del sistema básico para el mantenimiento de peces.

¿Qué es el ciclo del nitrógeno?

El ciclo de nitrógeno es, sin duda, el proceso continuo más importante que se lleva a cabo dentro de un acuario. La descomposición de los restos de comida y las heces produce amoniaco que es altamente tóxico para los peces. El proceso natural del ciclo del nitrógeno convierte el peligroso amoniaco en productos menos tóxicos, como los nitratos, utilizados como alimento para las plantas.

Durante este proceso, las bacterias nitrificantes (como Nitrosomas sp.), combinan el amoniaco con oxígeno en el agua para formar los nitritos, que son algo menos tóxicos. Otras bacterias (como Nitrobacter sp.), continúan el ciclo y, con la adición de más oxígeno, los nitritos pasan a nitratos que son aún menos dañinos. Un buen aporte de oxígeno al agua es esencial para que las bacterias puedan sobrevivir y multiplicarse.

Si este proceso funciona perfectamente en nuestro acuario, al realizar los test de Amoniaco y nitritos por medio de los kits estándar disponibles en tiendas, el resultado debería ser indetectable. La presencia de niveles detectables indicaría que el filtro no funciona correctamente y deberá ponerse solución rápidamente.

La concentración de amoniaco exacta a partir de la cual éste resulta tóxico para los peces dependerá de la especie, ya que unas son más tolerantes que otras. Factores como la temperatura y la química del agua también influyen, el amoníaco (NH3) cambia continuamente a amonio (NH4+) y viceversa, modificándose a su vez las concentraciones de cada uno según la temperatura y el pH del agua. El amoníaco es extremadamente tóxico y el amonio es relativamente inofensivo. A temperatura y pH más altos, aumentará el amoniaco más que con un pH más bajo.

Lo ideal es que la concentración de amoniaco sea de 0 mg/l. Hay que tener en cuenta que la presencia de Amoniaco (NH3) a partir de solamente 0,5 mg/l resulta altamente tóxica para los peces. Los nitritos son menos perjudiciales pero también son bastante tóxicos a partir de 0,1 mg/l. Si hubiese nitritos significaría que las bacterias no están cumpliendo su función y tendríamos que solventar rápidamente este problema. Y, finalmente, los nitratos son tóxicos a partir de 100 mg/l y, aunque se utilizan para el crecimiento de las plantas, un exceso de nitratos en el agua provocará el crecimiento indeseado de algas y también será tóxico para los peces.

Relación de concentraciones tóxicas en función del compuesto

Proteínas y aminoácidos: Nivel tóxico a partir de 2,5 mg/l. Nivel correcto entre 0,8 y 1,2 mg/l.

Amoniaco: Nivel tóxico 0,5 mg/l. Su toxicidad depende del grado de pH, a pH más elevado mayor toxicidad. pH inferior a 7 el amoniaco se presenta en forma de amonio, mucho menos tóxico. Nivel correcto 0 mg/l

Nitrito: Nivel tóxico 0,1 mg/l, nivel correcto 0 mg/l.

Nitrato: Nivel tóxico 100 mg/l, muchas especies son tolerantes hasta concentraciones de 50 mg/l. A partir de los 30 mg/l se presentan frecuentemente problemas de algas. Nivel correcto por debajo de 20 mg/l.

La filtración en el acuario

La filtración en un acuario es un proceso de nutrición en el que ciertas bacterias obtienen sus nutrientes de los desechos orgánicos acumulados en el lecho de grava o sustrato. La naturaleza proporciona diferentes tipos de bacterias que, como ya hemos visto, descomponen el amoniaco primero en nitritos y luego a éstos en nitratos. Estas bacterias no son dañinas, al contrario, son beneficiosas y abundantes en la naturaleza y crecerán de forma natural en el acuario si hay amoniaco, nitritos y oxígeno. Las bacterias se adhieren a la decoración, a las rocas, a la grava, y también se establecen en el filtro del acuario.

Tipos de filtración

Existen varios métodos o sistemas de filtración del agua de un acuario. Cada uno de estos sistemas ha sido desarrollado en función de diferentes necesidades e irá siempre acompañado del sifonado y cambios parciales de agua que deberán ser regulares y minuciosos.

La filtración puede ser mecánica, biológica y química. La filtración mecánica retiene partículas en suspensión del agua, la biológica favorece el asentamiento de bacterias beneficiosas y la química consiste en añadir ciertas sustancias químicas que disolverán y eliminarán los residuos del agua. Hay materiales filtrantes que realizan dos de estos tipos de filtración a la vez, como por ejemplo una esponja, que puede retener las partículas, y a la vez, servir para el establecimiento de las bacterias.

Filtración Biológica

Se denomina filtración biológica al proceso del ciclo natural del nitrógeno por el que se establece una colonia de bacterias consumidoras de amoniaco y los contaminantes que generan los deshechos de los peces y que las bacterias no son capaces de consumir se eliminan con los cambios parciales de agua. Debemos tener en cuenta que estas bacterias convertirán el amoniaco en nitratos, que en grandes cantidades también son dañinos, por lo que deberán ser descompuestos de nuevo en nitrógeno inocuo, y esto se consigue renovando regularmente el agua del acuario.

Lo que la filtración biológica hace principalmente es proporcionar una superficie adicional en el acuario donde se puedan establecer nuevas colonias de bacterias e incrementar el oxígeno disponible en el agua. Si se limita la cantidad de peces a lo que esta filtración natural pueda asumir, en principio no se necesitará otro tipo de filtración, pero con este tipo de filtración no se puede mantener un alto número de ejemplares por lo que se necesitará además, una filtración física.

Las bacterias sólo pueden asentarse en materias filtrantes apropiadas. Las principales cargas biológicas que se pueden encontrar son:

  • Canutillos de cerámica disponibles en diversos tamaños.
  • Grava porosa
  • Piedrecillas de cuarzo.
  • Biobolas: objetos esféricos fabricados en plástico.

Materiales para filtración biológica

Filtración mecánica

La filtración mecánica es la encargada de retener las partículas en suspensión, principalmente de origen orgánico, impidiendo que lleguen a la zona biológica y que retornen de nuevo al acuario. Con la filtración mecánica no se extraen partículas sólidas del agua del acuario, no se elimina directamente el amoniaco y tampoco se eliminan bacterias ni algas del agua, ni sólidos que estén bajo grava o entre las plantas o la decoración. Con esta filtración lo que se pretende es retener en un filtro los cuerpos sólidos que se encuentran en suspensión en el agua del acuario. Así se eliminan tejidos orgánicos que pueden contaminar el agua, aumenta la transparencia del agua facilitando la llegada de la luz hasta el fondo del acuario y se evita que se acumulen sedimentos sobre plantas, rocas, troncos y demás elementos decorativos.

Este proceso se consigue mediante el uso de materiales sintéticos como esponjas, cartuchos de papel y fibras finas o gruesas de nylon. La filtración mecánica, requiere un sistema a motor (filtro), diferentes capas de materiales para la retención de partículas y un mantenimiento periódico exhaustivo.

Es necesario también otro sistema de eliminación de los sólidos que se quedan atrapados en los rincones del acuario: el sifonado del sustrato. El sifonado debe formar parte de la rutina de los cambios de agua periódicos. También da buen resultado la utilización de bombas de agua para producir movimiento, lo que aumenta las posibilidades de que el filtro mecánico atrape los desechos sólidos.

La limpieza periódica del filtro será imprescindible. Un medio de filtraje con poros pequeños atrapa partículas pequeñas, pero se obstruye rápidamente, un filtro físico grande se obstruirá más lentamente que uno pequeño pero a medida que el filtro se vaya ensuciando irá recogiendo partículas cada vez más pequeñas, hasta un punto en el que tampoco dejará pasar el agua y se obstruirá.

Las principales cargas de filtración mecánica son las esponjas y el perlón.

Las esponjas pueden constituir un prefiltro óptimo debido a que son reutilizables, se pueden lavar y son sencillas de cambiar. Solo retienen aquellas sustancias lo suficientemente grandes como para que no puedan atravesarlas.

El perlón es una fibra sintética de aspecto algodonoso, es una carga mecánica todavía mejor que la esponja. Sus poros son mucho más pequeños por lo que la variedad de tamaños de sustancias retenidas es considerablemente mayor. El perlón no es reutilizable.

La filtración mecánica no es infranqueable y su principal inconveniente se encuentra en que las sustancias retenidas siguen descomponiéndose y mientras no sean sustituidas las cargas, las sustancias más pequeñas pueden ser devueltas al acuario.

Materiales para filtración mecánica

Filtración Química

La filtración química es la eliminación de productos de desecho disueltos en el agua a nivel molecular mediante el uso de materiales filtrantes como gránulos de carbón activado, turbas y resinas descalcificantes. Cada uno de estos materiales actúa de una manera determinada y su uso es aconsejable solo cuando las condiciones del acuario lo requieran y de forma temporal.

El carbón activado se utiliza por su gran porosidad, pero no distingue entre las sustancias nocivas y las que no lo son y las elimina todas, por lo que no debe formar parte de los materiales del filtro. Además, al ser de procedencia orgánica, contiene una alta y peligrosa cantidad de fosfatos que soltará poco a poco en el agua. Para evitarlo, se puede poner en remojo antes de usarlo.

El carbón activado no elimina los nitratos, pero puede ser muy útil utilizarlo de forma puntual para eliminar del agua restos de sustancias químicas como medicamentos o abonos; también puede usarse para eliminar el color amarillento del agua producido por los taninos que sueltan los troncos utilizados para decoración. Debe renovarse de vez en cuando pues pierde su capacidad de absorción, puede saturarse y devolver las sustancias absorbidas al agua de nuestro acuario. Para su uso después de haber medicado será suficiente colocar una pequeña cantidad en una redecilla colgada cerca de la salida o entrada del filtro para que circule el agua a través de ella y retirarla pasados dos o tres días.

La turba es otro material muy utilizado en la Acuariofilia. Se emplea solamente en acuarios de aguas ácidas y su principal función es la de disminuir la dureza del agua y el pH. Solo se utiliza para la creación de un biotipo determinado, como el Amazónico y afluentes, porque el agua adquiere un tono ámbar que le da un aire muy natural a este tipo de acuarios; pero para los acuaristas que prefieren ver el agua lo más transparente posible, la turba no será lo más recomendable como método de filtración.

La turba se agota rápidamente, por lo que se deben hacer muchos cambios de carga. La filtración química ha de estar colocada después de la filtración mecánica, así se evita que pierda capacidad de retención. Estos tipos de filtrado sólo han de ser utilizados esporádicamente.

Las resinas intercambiadores de iones son otras sustancias que realizan un proceso químico de filtración, reduciendo la dureza de carbonatos y de sulfatos. Se utilizan para descalcificar el agua y para eliminar nitratos. Se deben retirar antes de que estén saturadas, pues volverán a verter en el agua los productos que inicialmente hayan retirado. Todas las resinas que podemos encontrar en el mercado ofrecen una serie de prestaciones pero también pueden ofrecer efectos secundarios no deseados. 

Materiales para filtración química​

Una vez claras las nociones básicas del funcionamiento del ciclo del agua y de los tipos de filtración posibles, el siguiente paso es la elección del tipo de filtro o filtros más adecuados para el proyecto de acuario que se haya decidido montar. La elección del filtro obedece a una serie de consideraciones que deberemos prever de antemano y resultará más sencillo acertar en la elección si se tienen en cuenta las limitaciones de cada sistema de filtrado.

 

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