Calefacción del acuario

Es muy importante mantener la temperatura del agua del acuario ya que influye notoriamente en el estado de nuestros peces.

Los cíclidos son muy resistentes y adaptables. Se les pueden aplicar pocas reglas rígidas, aunque puede servir de ayuda examinar el hábitat natural de ciertos grupos de cíclidos para comprender el tipo de entornos al que están adaptados. La mayoría de los cíclidos africanos son peces de tierras tropicales bajas. Mientras que muchos peces fluviales encuentran regularmente en la naturaleza temperaturas hasta de 35ºC, ningún cíclido de tales hábitats se enfrenta a temperaturas por debajo de los 18ºC.

En cautividad la mayoría de los cíclidos prosperan entre un margen de temperatura de 21-29ºC. Los acuariófilos suelen preferir mantenerlos en el extremo superior de este margen para inducir una reproducción más rápida, además, en el caso de especies que incuban en la boca, el periodo de incubación es más corto a mayor temperatura. Por otra parte, los cíclidos son más agresivos a temperaturas altas y su metabolismo también se acelera, lo que hace aumentar su apetito y, por consiguiente, la carga de desechos orgánicos que debe tratar el acuariófilo. Lo más conveniente pues, es mantener los cíclidos africanos entre 21º y 23ºC y para estimular la reproducción aumentar la temperatura unos pocos grados.

Los cíclidos son capaces de tolerar cambios de 1-2ºC en ambas direcciones durante un periodo de 45 minutos a una hora. Hasta cierto punto, esto ayuda a la hora de realizar los cambios de agua, pero hacer cambios más extremos puede provocar la aparición de IHC o enfermedad del punto blanco. En particular, los cíclidos del lago Tanganica son extremadamente sensibles a las fluctuaciones bruscas de temperatura, especialmente las descendentes. Un termómetro fiable es una pieza esencial del equipo.

 

     

 

Un calefactor de confianza, dotado de un termostato es vital. Las unidades con elementos calentadores sumergibles son particularmente eficaces en los acuarios grandes, donde pueden situarse en el fondo para aprovechar la tendencia del agua caliente a elevarse. Esto simplifica mucho la tarea de asegurarse de que el acuario se calienta uniformemente. Sin embargo, cualquier unidad calefactora bien diseñada y construida puede utilizarse en un acuario con cíclidos africanos. Los calentadores que utilizan termostatos de estado sólido, aunque más caros, son  mucho menos susceptibles de averías que las unidades provistas de los antiguos termostatos con bandas bimetálicas.

Hay que confrontar siempre con cuidado la salida del calefactor con el volumen real del acuario. Para calcular el volumen real del agua del tanque hay que restar del volumen total el espacio ocupado por la grava y los accesorios. Un método alternativo es tomar nota de la cantidad de agua que se utilizó para llenar el acuario la primera vez, tras montarlo. La salida de un calefactor se mide en vatios. Cuanto mayor sea la potencia de salida de la unidad, mayor es la cantidad de calor que produce. Lo adecuado es 10 vatios por cada 4 litros del volumen real del acuario. Limitar la potencia del calefactor hasta un máximo prudente garantiza que el agua del acuario no se verá sobrecalentada más allá de una temperatura determinada, lo que puede ser letal para sus ocupantes. 

Calentador de titanio

Para incrementar los niveles de oxígeno en aguas calientes se debe emplear una fuerte aireación con múltiples difusores o filtros internos por aire. Esto contribuirá a mezclar la oxigenada superficie del agua, aumentado así el contenido general en oxígeno. Un filtro por chorreo húmedo/seco puede también utilizarse combinado con la aireación para aumentar el nivel de oxígeno. Esto es particularmente útil cuando se mantienen especies reofílicas (que gustan de los rápidos fluviales), que necesitan mayor contenido de oxígeno disuelto.

Algunos acuariófilos que viven en zonas con un clima templado y húmedo, no utilizan calefactores en sus acuarios en las épocas más calurosas del año, en las que el agua del acuario se mantiene perfectamente a temperaturas entre 22º y 25ºC. Sin embargo en los meses de invierno, cuando la temperatura ambiente puede descender incluso hasta los 16-17ºC en sus casas (sin calefacción), será imprescindible poner en marcha de nuevo los sistemas de calefacción de sus acuarios.  

 

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